El relato desnuda, a mi entender, una concepción clásica de educación en la que el docente es el activo proveedor de información y el alumno su pasivo consumidor. La utilización de tecnología en este caso, un video, permite observar con mayor claridad lo mismo que seguramente ocurre en una clase magistral: alumnos desinteresados, registrando las “palabras mágicas” del profesor para poder imitarlas adecuadamente en la evaluación. Si ese es el único objetivo de la clase, ¿qué mejor registro que el de un grabador?
El siguiente video refleja una situación que difiere un poco de la de nuestras aulas argentinas – aunque no en esencia – y que probablemente sea el sentimiento de los alumnos del relato.

En mi opinión, el docente adhiere al Modo 1 de producción del conocimiento descrito por Sancho Gil, y concibe a la tecnología como “ayuda”, “cual talismán para asegurar el éxito del aprendizaje de los estudiantes”. Probablemente haya planificado su conferencia con esmero, preocupado por su posible tardanza y el consiguiente retraso que ésta ocasionaría a los alumnos. No podemos pensar que fuera una conferencia descontextualizada como las producciones editoriales de los 60 y 70, pero claramente perdió la oportunidad de contribuir a la creación de nuevos entornos educativos en los que se favorezca la construcción colaborativa del conocimiento.
Sin embargo, debemos reconocer que tal quiebre paradigmático es frecuentemente resistido no sólo por docentes, sino también por los alumnos del nivel superior. Es mucho más “tranquilizador” saber que la reproducción vacía de significado garantiza el éxito académico que verse obligado a buscar fuentes válidas y cuestionarlas críticamente, negociar con pares la resolución de una tarea, y producir así nuevo conocimiento.
La siguiente imagen no ilustra cabalmente mi concepción de tecnología educativa, pero me permite realizar algunas precisiones.
books_thorugh_computers

La computadora aparece en esta ilustración como una ventana que permite el acceso a libros: es decir, la tecnología no reemplaza a las fuentes tradicionales de conocimiento, sino que las complementa, las mediatiza. Del mismo modo, podemos decir que la tecnología educativa no reemplaza ni determina nuestras prácticas pedagógicas, sino que nuestra concepción didáctica es la que guía el aprovechamiento que hagamos de la tecnología.
La razón por la cual la imagen no es adecuada es que faltan en ella personas: no se incluye la interacción necesaria – inevitable diría – entre los alumnos, el docente y el contenido.

Advertisement